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OURENSE, TIERRA DE
AGUAS: RIOS, FUENTES,TERMAS...
El agua en su
manifestación más poética: los ríos, arroyos,
lagunas, ocelos, cascadas, manantiales o termas y el
particular aspecto que presentan en la provincia de
Ourense, conforman el elemtno mágico que anima,
embellece y vivifica los ya de por sí atractivos y
evocadores paisajes, que que se ven surcados por
innumerables y saltarines arroyos, poniendo una
pincelada de plata como contraste a un verdor
esplendoroso, o dando vida a estáticos paisajes de
atractivos roquedos de penedos, o peñascos con
tan suaves y labradas formas que se nos antojan
gigantescos conjintos escultóricos. Las numerosas
aldeas a orillas de pequeños regatos, con su característica
vegetación ribereña son una nota más en este espectáculo
visual, sonoro y sugerente que propicia el agua.
El agua contribuye a la
salud y favorece el ocio y la práctica del deporte.
Genera además recursos económicos específicos y
propicia asentamientos humanos. Los cauces fluviales han
dado lugar a un importante patrimonio construido.
Particulares manifestaciones populares y creencias,
tienen como ancestral origen el agua.
La acción del hombre,
para aprovechamiento tradicional del agua como recurso,
influye de forma acusada en la modelación del paisaje,
tipificándolo, y confiriéndole vistosidad.
La provincia de Ourense, única en Galicia que carece de litoral, es a
pesar de ello un territorio privilegiado en lo que se
refiere a la presencia del agua. La posibilidad de
realizar en esta provincia interior gran número de
actividades náuticas, deportivo-recreativas o lúdicas,
hace que no se eche en falta el mar si no
es en sus más específicas peculiaridades. Ello se debe
a la gran superficie embalsada en sus numerosas presas,
homogéneamente repartidas por la geografía provincial.
Tal circunstancia nos impulsa a construir una
difinición,
promocional por supuesto, que bien pudiera ser así: "Ourense,
un mar de embalses".
EL AGUA MODELADORA DE
ESPACIOS
Pero si en la
superficie embalsada - susceptible de navega ción, en
mayor o menor medida –ya que va desde los catamaranes
que navegan en Santo Estevo y Arnoia, a las pequeñas
embarcaciones de recreo y deporte– es Ourense una
provincia como decimos, privilegiada, no lo es menos en
lo que se refiere a la pureza de sus aguas ya que en su
densa red fluvial existen numerosos cauces exentos de
contaminación; ríos cuyas aguas sorprenden por
cristalinas.
El agua, en tanto que
modeladora de espacios geográficos, ha propiciado una
peculiar orografía, creando espectaculares efectos,
sean cañones, como el del Sil; gargantas, en el Bibei;
zonas cársticas, Rubiá; cascadas a las que nos
referiremos más adelante; pozas vistosísimas en el río
Cerves; pequeñas lagunas y ocelos, como las de A Serpe
y del Ocelo, en Trevinca; Lagoa Grande, en Manzaneda y
veigas de Antela y Ponte Liñares, en A limia; también
extensos valles; circos de origen glacial de
indescriptible vistosidad como el de Prada, y numerosas
vegas.
Las cascadas
–denominadas localmente como fírvidas, fervenzas,
cenzas, mergulleiras, etc– sorprenderán al
visitante, y no sólo por numerosas o por su belleza,
sino, por constituir una auténticas sinfonía de
sonidos más o menos intensos según la época, magnitud
y paraje, resultando grandiosos en la quietud y silencio
de las sierras y valles altos. De las existentes citamos
alguna:
- A Cenza, en
Vilariño de Conso
- A Fervenza
o Censa,
en Manzaneda
- A Fecha, en
Lobios
- A Fervenza, O
Barco de Valdeorras
- A Fervenza
do
Barbantiño
- A Fervenza do Fírbeda
na Forxa
- Porqueira
- A Aguieira en
Muíños,etc.
La primera de estas
supera los setenta metros de altura.
EL AGUA NATURALEZA Y
PAISAJE
No será menor la
sorpresa del viajero en presencia de las estrechas vegas
donde los remansados cursos fluviales cuyas aguas en su
quietud semejan espejos donde se acicalan cada amanecida
los árboles ribereños. El protagonismo del sonido
corresponde aquí a la numerosa avifauna, albergada en
setos y vegetación de márgenes, ya que el agua, en su
aspecto generador de vida, propicia en su entorno la
existencia de una nutrida fauna y flora, con especies
difícilmente localizables en otros territorios. La
presencia de agua, sobre todo la embalsada, propicia el
albergue estacional de colonias de aves migratorias.
La variada orografía
ourensana –con una amplitud altitudinal que va desde
los 60 a los 2.123 m.s.n.m.– da mayor pro-tagonismo al
agua como ele-mento paisajístico, con la pre-sencia de
nieve en las cum-bres de los tres grandes macizos montañosos:
También el hielo y la
escarcha conforman un atractivo paisaje. Las márgenes
de pequeños ríos y regatos muestran gran belleza en el
período invernal. Espectáculo inenarrable lo produce
la niebla, descansando en el regazo del agua, en los
profundos cañones y gargantas, de manera especial en el
Cañón del Sil, Valle del Navea, curso del Miño y
Gargantas del Bibei, o en los valles como A Rabeda,
Monterrei, A Limia o Valdeorras.
AGUA Y PATRIMONIO
CONSTRUIDO
Consecuencia de la
tupida red fluvial, de sus especiales características,
de sus bellos paisajes, de las bondades climáticas de
las cuencas y sus vegas con agradables micro-climas, es
la presencia de un rico, y a veces monumental,
patrimonio construido. Tal es el caso de la Ribeira
Sacra que alberga en las profundas márgenes del
río Sil y sus cauces tributarios, desde la más
temprana época cristiana, los más bellos monumentos
religiosos de la provincia. En vegas se asientan
enclaves monásticos de gran magnificencia como la abadía
cisterciense de Oseira.
Grandes e históricos
puentes son otro de los aspectos del patrimonio
construido indu-dablemente debido a la extensa red
fluvial. Entre ellos cabe destacar:
- Ponte Freixo
y
Ponte Bibei el mejor conservado de época
romana en España
- Ponte Vella
de
Ourense
- Ponte de San
Clodio en
Leiro, y un largo etc.
Pero no son menos
importantes los pequeños puentes de diversas épocas
que por su profusión confieren al paisaje una notoria
peculiaridad. Poldrados, pontones y peados completan
el panorama de pasos sobre ríos, regatos o levadas.
Otro singular aspecto
del patrimonio generado por los ríos, lo constituyen
los innumerables molinos y aceñas tradicionales,
curtidurías arte-sanales, pesquerías, etc., hoy en
desuso, pero que afortunadamente se están recuperando
para recreo de visitantes; para albergar museos etnográficos,
e instalaciones análogas, etc.
En una tierra
intensamente romanizada no podían faltar restos de esta
civilización relacionados con el agua, además de los
citados puentes. Por ello no es difícil detectar en el
paisaje antiguos cauces de explotaciones auríferas o
vestigios en torno a manantiales y termas.
Manantiales por doquier
propiciaron leyendas de poderes mágicos o milagrosos,
que dan lugar a culto, romerías o tradiciones en su
entorno. Se crean así espacios muy cuidados de valor
arquitectónico, cuando no majestuosos santuarios o
iglesias (Ermidas, Augas Santas, etc.)
EL AGUA, SALUD
La riqueza de
manantiales termales y minero medicinales han
proporcionado alivio a lo largo de la historia. Los
romanos prestaron gran atención a sus cualidades
curativas y de ocio. Ellos habrían de dejar impronta en
las ya citadas romerías y celebraciones tradicionales
en su entorno, en las que enfermos acudían a orar o a
mezclarse en un baño común, costumbres aún vigentes (Sas de
Penelas, etc.)
Los balnearios tuvieron
su apogeo a finales del pasado siglo y principios del
actual para luego decaer de forma brusca. Testimonio de
aquel auge son los balnearios de :
- Sousas, Fontenova y
Cabreiroá, en Verín
- Partovia y Carballiño
- Mondón en A Veiga
- Baños de Molgas
- Casas de Baños en
Ourense ciudad, y un largo etc. que sería prolijo
enumerar
El termalismo vuelve a
cobrar vigencia y de ello son buena muestra los de nueva
creación como la Vila Termal de Arnoia o remozadas como
el balneario de Baños de Molgas. Ambos cuentan con
modernas instalaciones para aplicación terapéutica de
sus aguas y con suficiente capacidad hotelera para
albergue del cliente. Tie-nen además otras
instalaciones o entorno que amplía la oferta de turismo
y ocio.
En la actualidad se están
acondicionando otros centros balnearios. Algunos, como
el de Laias, prestan ya servicio.
EL AGUA, DEPORTE Y OCIO
La ya citada red
fluvial de la provincia, su gran superficie embalsada y
las peculiaridades de cada cauce hacen posible la práctica
de numerosos deportes, tales como piragüismo, remo,
vela, motonáutica, esquí acuático, etc. en las
superficies remansadas de pantanos. Al respecto y como
ejemplo de posibilidades cabe citar la longitud de
embalse de Santo Estevo con más de 40 km. navegables.
Otros tramos de cierta rapidez permiten el descenso en
canoa. Cañones como el del río Mao presentan óptimas
condiciones para práctica de torrentismo.
Existen también zonas
de especiales características que propician la
afluencia, sobre todo estival, de considerable público;
al respecto y sólo a modo de ejemplo podemos citar:
Pozas del río Cerves, O Aguillón en A Rúa, zona
fluvial de Leiro; Inquiao en Arnoia, Baños de Bande,
Ace-arrica en Allariz, área fluvial en Baños de Molgas, Pozo Caneiro en
Trives-Manzaneda, etc.
En las zonas de montaña,
adentrarse por las márgenes de los ríos puede
constituir una auténtica y maravillosa aventura, en la
que el visitan-te se siente descubridor. Ello no
obstante implica una completa información antes de
acometer la aventura. El viajero en sus recorridos por
la provincia advertirá de inmediato, por su profusión,
las áreas de descanso dispues-tas a orillas de los ríos
aprovechando singulares parajes. Algunas de estas áreas
se han adecuado para baño y natación estando dotadas
de las necesarias instalaciones, funcionando a modo de
piscinas públicas.
RELACIÓN DE EMBALSES
- Avisa: Albarellos
- Bibei: Vao , San
Agustín
- Conso: As Portas
- Conselo: Cenza
- Limia: As Conchas,
Lindoso
- Mao: Hedrada, Mao
- Miño: Castrelo,
Frieira, Velle
- Navea: Chandrez, Guístolas
- Salas: Salas
- Sil: Penarrubia,
Pumares, Santo Estevo, San Pedro
- Xares: Prada, Santa
Eulalia
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